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LOS PATIOS DE TOLEDO

PROGRAMACIÓN DE ACTIVIDADES PATIOS 2017

UBICACIÓN DE LOS PATIOS

Hablar de los Patios de Toledo fuera de Toledo, es siempre muy bien aceptado por el público y se presta al lucimiento, pues es algo que sorprende, sobre todo si no se conoce bien nuestra Ciudad. Nadie puede imaginar, que en una casa sencilla, tras una fachada, a veces inexpresiva y normal, pueda encontrase una maravilla así: un patio toledano.

Toledo esta lleno de casas, casonas, palacios y conventos, donde el tiempo parece que se ha parado y la prisa ha desaparecido. El patio es una herencia cultural de las diversas civilizaciones que en Toledo se asentaron: romanos, visigodos, mozárabes, árabes, cristianos y sobre todo “mudéjares”, que convirtieron los patios en la pieza más importante de la casa.

Estas distintas civilizaciones que a lo largo de los siglos, han pasado por Toledo, han influido en la configuración de la casa toledana y en concreto, sobre los patios toledanos. Romanos, visigodos, árabes, judíos y cristianos, estos en distintas épocas, han dejado su huella, determinando la tipología de la casa-patio tradicional, como la mejor solución arquitectónica y constructiva en la Ciudad de Toledo. La razón, parece evidente: calles estrechas por las que puede entrar poca luz y sol, fachadas estrechas donde se pueden abrir pocos huecos, es el patio la solución ideal: un gran espacio abierto, con luz, aire y sol, privado y sin estar expuesto a ruidos, polvo, polución etc.

En Toledo, la arquitectura, siempre ha sido una arquitectura culta y organizada, adaptándose a los estilos de cada época. En las poblaciones o en las zonas, donde ni la Corte, ni la Iglesia, ni los nobles tenían influencia, la arquitectura era popular, según el conocimiento autóctono de los alarifes y albañiles locales, pues el arquitecto no exista. Si embargo, en Toledo, como capital del Reino en muchas ocasiones, con residencia de la nobleza, Sede Primada con alto clero, etc. siempre ha tenido maestros y alarifes, que han creado escuela y posteriormente, con la llegada de la Reconquista, maestros y arquitectos formados en las escuelas monásticas europeas, han estado presentes en las grandes construcciones.

Históricamente hablando, podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que la base principal de los edificios en Toledo, provienen de la urbanización romana, con el trazado de sus calles, muchas veces ortogonales, con excavaciones y aterrazamientos de las colinas primitivas del cerro toledano. Cada vez se encuentran más vestigios y muros romanos que así lo van confirmando. Posteriormente, la urbanización descontrolada de la época islámica, aprovechando los espacios libres de la anterior urbanización, terminó de configurar el parcelario y callejero medieval actual de Toledo. En la época cristiana de la Reconquista, no hubo grandes modificaciones del viario, que ha pervivido así hasta nuestros días.

Por supuesto que el patio no es un invento toledano, sino un legado, un patrimonio heredado de civilizaciones anteriores que se asentaron en Toledo, concretamente la romana y la árabe y una solución constructiva que ha persistido inmutable a lo largo de los siglos, así como a diversas circunstancias históricas, sociales y arquitectónicas y ha ido transmitiéndose de generación en generación Parece que el tiempo se ha detenido en ellos y nos hacen recordar leyendas del pasado islámico y medieval. Posiblemente es el espacio del hogar, más antiguo de la historia de la arquitectura, pues se puede decir que se remonta a los orígenes de la humanidad. Hay quien lo compara a la chimenea de ventilación de las primitivas cavernas, por donde entraba la luz y ventilación y salía el humo de las  hogueras, que fue evolucionando en mayores dimensiones, por donde el aire y el sol penetraban y servía de lugar de paz y protección.
Decía el toledano Profesor, D. Guillermo Téllez, gran estudioso de la casa toledana, en este caso hablando de que lo típico, es consecuencia de la repetición de objetos o actos que obedecen a un tipo, que: “Las características más persistentes que he registrado respecto de las casas son tener patio, ser viviendas burguesas o artesanas, muchas con taller familiar. Debieron agruparse para comunicarse por sótanos. En la casa toledana hay mucha ocasionalidad, aprovechamiento de obra anterior, con las entradas, excéntricas y acodadas…. El tema de los patios es más vital para mí que el de las fachadas. La casa típica toledana es un enclave de la vivienda mediterránea; en ella lo más interesante es que se desarrolla alrededor de una zona abierta que va sufriendo modificaciones hasta estructurarse en patios. Esta casa es lo más típico de Toledo”. A lo largo del tiempo y de lugares diversos, hemos visto, como el patio es el lugar principal de la casa y el espacio de más intimidad.

Se puede decir, sin lugar a dudas, que los Concursos de Patios, ha contribuido más, a la sensibilización de la población hacia el Patrimonio Histórico Artístico de la Ciudad de Toledo. La verdad es, que después de los Concursos, la gente desea vivir en el “Centro Histórico”, pero a ser posible, en una casa con patio, con agua de una fuente, con columnas y galerías y a ser posible, con un torreón en lo alto… se quiere volver a vivir una vida que conocimos antaño y que recordamos con añoranza. Existe en la actualidad, en la sociedad en general, un interés especial por el pasado, como queriendo encontrar con ello su identidad. Hay un interés en conocer y profundizar en el pasado de su ciudad, conocer el árbol genealógico de su familia, escribir sus memorias o la historia de su pueblo, etc.

El pasado nos proporciona consuelo y alimenta la nostalgia, como es el recuerdo de los patios de nuestra infancia. El patio era el lugar de los niños y su recuerdo queda grabado en su memoria. ¿Quién no recuerda el patio de su casa, donde nació o vivió? El patio era el lugar común de la casa. En él se reunían las vecinas, sobre todo para charlar en las horas frescas del verano, o para coser al calorcito de la zona soleada del patio en el invierno. Los niños jugaban bajo la mirada atenta de sus madres.
El patio lo definiríamos, como un espacio libre, con sentido arquitectónico y habitacional, que aporta luz y agua y que da respuesta a las necesidades colectiva o individuales, pero es, ante todo, una aportación cultural e histórica, que a lo largo de los siglos, ha demostrado por si mismo unas grandes ventajas para sus usuarios, que encuentran en él intimidad y paz, en un medio urbano exterior muy agresivo. Es el núcleo que define arquitectónicamente la estructura del edificio. Una forma espacial histórica, que ha llegado hasta nuestros días.

El patio, es un espacio libre, abierto, con sentido arquitectónico y a veces habitacional, que aporta luz, aire y agua y que da una respuesta a las necesidades familiares individuales y colectivas, pero es, ante todo, una aportación cultural, que a lo largo del tiempo ha demostrado por sí mismo, unas grandes ventajas para sus usuarios, que encuentran en él intimidad, en un medio urbano, casi siempre muy agresivo, como es el caso de la Ciudad de Toledo.  Es el sentido de intimidad interior, ante una fachada exterior cerrada y a veces poco significativa, que da a calles  estrechas y empinadas y con temperaturas extremas: mucho calor en verano y frío extremo en invierno. Un oasis urbano, como se está dando a llamar por los medios.

Se pretende realizar, desde la Asociación una catalogación de los Patios de Toledo. Será una tarea difícil, porque salvo los grandes patios que son originales, el resto de ellos, todos son diversos y nada homogéneos, ninguno es igual a otro. Quizás se pudieran unificar por estilos: pueden ser mudéjares, góticos, renacentistas, barrocos, etc. pero la forma y dimensiones, la altura, los pilares, las galerías, los píes derechos, las zapatas, talladas o no, reutilizadas, patios renovados y patios reestructurados, etc. para catalogarlos bien, habría que hacerlo uno por uno, los más de setecientos, que se suponen que existen o los que haya en realidad.

En cuanto al número, ahora es desconocido. Existen unos setecientos edificios catalogados en el Plan Especial del Centro Histórico de Toledo y podemos decir con certeza que casi todos tienen o tenían patio. Se realizó hace años un trabajo de campo con recorrido de  casa por casa, por estudiantes del Doctorado de Humanidades de la UCLM, y en dos meses se catalogaron más de doscientos, de los que hay constancia en fotos y fichas con sus características y estilos.

Como resumen de estas definiciones sobre la casa-patio, hay que decir, que  los elementos básicos que la definen son: el zaguán, el patio y la escalera, que tienen una secuencia ambiental, siendo además los elementos de mayor carga arquitectónica y orgánica, además de la importancia  ornamental: columnas, zapatas, artesonados, etc, están en ellos representados. El patio es, como la tarjeta de presentación de los dueños que en esa casa viven. El agua y las plantas, son elementos indispensables y constituyen el alma de los patios toledanos. El sonido del agua contribuye a la paz del patio: el sonido y la frescura.

Hemos mencionado anteriormente como antecedentes, a romanos y árabes, pero el patio ha existido desde la antigüedad y se conocen desde hace más de 5.000 años en Asia Menor, más adelante en Grecia con el “megarón” y posteriormente, en la época romana. Al patio se le podría considerar, como un elemento doméstico de la casa y el rasgo común de  la arquitectura y la cultura mediterránea. La casa romana, la domus, la más conocida en la arquitectura, poseía rasgos comunes en todas las ciudades del Imperio, pero es sin duda en Italia, donde más se da el prototipo de casa grecorromana: una casa cerrada al exterior y las habitaciones, ordenadas alrededor de un patio: el atrio o impluvium, que ecoge el agua de lluvia y lo almacena en un estanque o en cisternas (¿aljibes?).

Pero sin duda, el precedente más próximo a “nuestro patio toledano”, es el heredado de la Cultura Islámica, reflejo de una vida hacia el interior, siendo el patio, la pieza más importante de la casa. La idea de la casa musulmana está organizada alrededor de un patio interior, que presenta al mundo exterior altos muros, que muchas veces carecen de ventanas. Así, unas casas unidas a otras, dan a la ciudad musulmana un aspecto peculiar, que la hace inconfundible y que aún hoy podemos encontrar en muchos centros históricos del antiguo mundo islámico.

Los árabes, antes de llegar a la península, debieron reutilizar los restos arquitectónicos romanos en el norte de África y de los visigodos ya en la península y seguramente, la idea de la casa-patio, pudiera ser influencia de la arquitectura tardoromana. La  casa islámica con patio, no es algo realizado al azar, sino fruto de unas ideas y unos conocimientos muy bien estudiados y de un trabajo mejor realizado.

TEXTO } www.patiosdetoledo.es

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