Lugar

Museo Metropolitano de Arte, Nueva York

Año

1604-1614

Técnica

Óleo sobre lienzo • Manierismo

Dimensiones

121 cm × 109 cm

Periodo toledano tardío

Vista de Toledo

Pintado en un estilo manierista, o incluso barroco, el cuadro representa la ciudad de Toledo. Adopta un punto de vista bajo.1 No obstante, la obra se toma algunas libertades en relación con la verdadera disposición de Toledo. Algunos edificios están representados en posiciones diferentes a las de su verdadera ubicación, pero fielmente representa el castillo de San Servando a la izquierda. Por debajo de él, están representados otros edificios, quizá inventados por el pintor. A la derecha se ve el Alcázar y la catedral con su campanario; en el centro se ve el corte del Tajo, atravesando el puente de Alcántara. Los monumentos están iluminados por una luz fantasmagórica que retrata sus perfiles nítidamente.

Es uno de los dos paisajes que quedan pintados por El Greco. El otro, titulado Vista y Plano de Toledo, se conserva en el Museo de El Greco de Toledo (España). No obstante, este es el único de los dos que plasma la ciudad en «una pura representación paisajística». Es uno de los primeros paisajes de la historia de la pintura, ya que no era un género que, por sí mismo, se cultivara en el Renacimiento o el Manierismo. Se desconoce lo que el pintor pretendía con este cuadro. Junto a La noche estrellada de Vincent van Gogh y algunos paisajes de Joseph Turner, se encuentra entre las mejores representaciones del cielo en el arte occidental, y presenta fuertes contrastes de color entre el cielo y las colinas que quedan debajo de él. El cielo, muy amplio, se pinta a grandes manchas, unas azules, otras representando nubes, con una gran abstracción.

Fue un cuadro admirado por los pintores expresionistas y surrealistas.

La firma de El Greco aparece en la esquina inferior derecha.